DE COROZAL A SAN MARCOS: UN CAMINO DE SABIAS ANECDOTAS

Por: Lic. RAFAEL AUGUSTO DÍAZ LEDESMA
Transcurrían, con la característica parsimonia de las décadas pasadas, hace mucho tiempo, los días del caprichoso mes de septiembre de 1951, cuando en un vuelo “chárter”, cuyo precio se estimó en $70 pesos, en el único y cómodo medio de trasporte entre los pueblos de las Sabanas de Bolívar y San Marcos, el importante puerto fluvial del San Jorge, arribó un pasajero con caracteres novelescos.
Después del penoso recorrido desde el aeropuerto ,por el polvoriento camino de herradura en el camión llamado “El Mambo”, se sacudió la ropa; se deshizo del sucio acumulado en los ya viejos zapatos, con el común golpecito en el piso, para que, por la ley de la inercia, retornara a su color original y luego de limpiarse el cuello, cejas y orejas nuestro personaje de hoy: don Antonio Paternina Olmos, un “monito retrechero” , con visos de ser avispado y con apenas escasos 26 años, se dispuso a localizar su nueva residencia en San Marcos.
No bien había terminado de tomar asiento en el Hotel Real, su fugaz residencia, cuando el gusanillo de la responsabilidad condicionó su estado de ánimo al trabajo que debía desempeñar como Secretario del Juzgado Promiscuo Municipal por recomendación personal del doctor Francisco Rodríguez Badel, quien debió cumplir todos los exigentes rituales de sus padres, Don Félix Ramón Paternina y Doña Rosa Susana Olmos, de corozal, para su escogencia.
Mientras se “aclimataba” y ya en casa de su tío, Don Abel Olmos, fue elaborando su “plan de ataque social”, consistente en conquistar el mayor número de amistades con su cariñoso trato; rodearse de sanos compañeros y…hacerse un levante. A partir de esos momentos, que sirvieron de preámbulo a su vinculación a la vida productiva y política de San Marcos, el popular “Toño”, se fue abriendo paso en un ambiente que, cada día trascurrido, terminaba siéndole más familiar, por esa amabilidad que identifica a los habitantes del histórico San Marcos del Carate.
Las invitaciones a las sanas parrandas y sancochos con sus amigos de edad escolar como: Rafael Berdugo, el Doctor Máximo Zuleta, “El Ñame y Pedro Gracia y Don Humberto Ramos, amenizados donde Concha Anaya, “La Mella” Arrieta, Cristina Pupo, Primitiva Caldera, que casi siempre finalizaban en Rosedal Bar, Timaquín o Mi Casita, con la orquesta del maestro Piña y sus muchachos, exigieron la inclusión, en los programas de fines de semana, los festivos y visitas de familiares, corozaleros de alcurnia.
No a mucho tiempo de estar alternando en los clubes sociales del San Marcos de antaño: El Unión y San Jorge, el ya popular “Páter”, era ampliamente conocido en el entorno social que circundaba el ambiente del municipio. Las jóvenes, empezaron a prestar atención a sus chistes de sala, casi siempre blancos, zanahorios o amarillos; entre los adultos, hacia las delicias con su interminable repertorio de anécdotas, productos de su imaginación y el don de oportunidad con que Dios lo dotó. En bailes y reuniones populares se robaba “el show” interpretando con particular maestría diferentes ritmos a los que incluía su personal estilo como el de “la pluma” y se acompañaba con el pañuelo, prenda ésta que empleaba como complemento de sus ademanes.
Para “Toño” Paternina Olmos, el año de 1955…no corrió mucho. El día 30 de enero de esa fecha, le dijo si, ante el altar de la iglesia de San Marcos, a la dama que lo trasnochó muchas semanas. Una bella y hermosa joven de la sociedad sanmarquera: Victoria Escaff Escaff, lo hizo jurar fidelidad y amor eterno, después de haber cumplido con las pretensiones y etapas de un noviazgo con todas las de la Ley. Recuerda cuando en el ceremonial petitorio de la mano de su novia, Don José, su suegro, un gran señor libanés, de mucho respeto y consideración, sin malicia alguna le preguntó: “Toño, ¿y su familiares son gustosos?”. Enseguida afloró la respuesta sin detenerse a pensarla: “¡Pues claro! si allá quieren salir de mi”.
Este singular matrimonio, el primero en llevarse a cabo entre un “criollo” y una descendiente de libaneses en San Marcos, acabó con una tradición cultural que se mantenía inmodificable para los extranjeros. En estos 57 años de vida matrimonial han visto la luz, sus hijas, la Abogada Rosa Susana; las Administradoras de Empresa, María Victoria, Alba Elena, Diana Patricia y la Odontóloga, Judith Lorenza, todas nacidas en su residencia a la orilla de la Ciénaga y moradoras hoy, en la puerta de Oro de Colombia. Fue allí, en reunión en un sofisticado club social, donde dice él, le han mamado gallo, sin darle oportunidad de desquite. Uno de los asistentes, recién conocido, le preguntó por el número de hijos y “Toño” le contestó con una corrección: “hijas”. El amigo exclamó “¡Ah! entonces usted es especialista en artículos para caballeros”.
Su patrimonio lo reduce a una finca a la que le profesa mucho afecto, porque gracias a “te olvidé”, pudo salir adelante en los trances que deben superar los padres de familia de clase media para educar a sus hijos. También incluye en el inventario, un brioso corcel, que por su gran parecido con esta máquina pesada, lleva por nombre “Catapila” y a una puerca que… hasta para completar tardes de toros en el corregimiento de Neiva, ha servido. El citado inmueble lo obtuvo gracias a la amnistía concedida por la Caja Agraria en 1959.
Un día en la vida de Antonio Paternina Olmos, es como destapar la caja de Pandora. Sorpresas agradables que hacen renunciar a morir al más pesimista.
De ahí, que en la región de Neiva, lo consideran un oráculo y hasta como consejero sentimental se ha desempeñado por insistencia de los campesinos.
Trabajó como secretario del Juzgado, hasta el mes de agosto de 1970, año este en que pasó a ocupar el cargo de Notario Único, con sede en San Marcos, hasta el mes de diciembre del 89, cuando fue llamado a calificar servicios en condición de pensionado.
Algunas veces, ha tenido que ingeniárselas para salir de algún apuro económico temporal, como cuando le solicitó a un amigo suyo, Héctor Jarava, propietario de un granero, el favor de cambiarle un cheque por valor de $20 mil pesos. El comerciante después de hacerle entrega del efectivo y analizar la cercanía de la residencia de “Toño” a la oficina del banco, le preguntó: “oye Páter, pero este cheque ¿sí tiene fondos?”, a lo cual le respondió: “¡Tú también eres pendejo! Si tuviera fondos, iba a caminar ocho cuadras teniendo el banco frente a mi casa”.
La filosofía impresa en sus actos cotidianos por este longevo Sanmarquero, por adopción, lo ha convertido ante familiares, amigos y ciudadanía en general ,en un monumento al positivismo de la vida, muy por encima de los mezquinos intereses terrenales y de la vanidad que enturbian las sanas intenciones de abrirse camino en la sociedad.
Hoy retirado de la agitada actividad que el ritmo de la existencia le marcó su estilo, camina por la trasformadas calles, que le hacen reconstruir el alegre pasado que se fue con su juventud sin retorno. No añora esos tiempos porque, según la fe que da de ellos, aprovechó todos los espacios y momentos de satisfacción que le brindara.
Personajes como Don Antonio Paternina Olmos, escriben la historia de los pueblos como actores, perpetuando su presencia a través de sus sabias enseñanzas.
Gracias a ellas, todos sus amigos, deseamos que se quede entre nosotros por lo siglos de los siglos…amén.