Por AUGUSTO AMADOR SOTO

A través de la historia, el viejo ha sido el orientador, el asesor, el consejero de hombres y empresas. Los grandes constructores en sus desplazamientos, protegían el dinero, planos y materiales, utilizando columnas de hombres fornidos; pero el mayor cuidado era para los viejos o consejeros. La superprotección del viejo les garantizaba la orientación y el éxito de las obras.
Entre los griegos, el geronte o viejo de sesenta años, era el llamado a componer el Senado. Entre los hebreos llamaban Gerusia al consejo de ancianos, y Gerontología, a la medicina especializada en cuidar al viejo.
Siempre se ha concluido, que el viejo vale por cuatro. Vale por la experiencia, por el conocimiento, por el saber acumulado, por la clarividencia. Produce más, con menor esfuerzo. Con un sexto sentido, el viejo prevé los acontecimientos.
Según los entendidos, la edad no cuenta; la edad se vive. El pelo blanco es un trofeo de vida y siempre que se pueda, debe mostrarse con orgullo. El tiempo que pasó no cuenta, lo importante es disfrutar lo que queda.
Pero… hay que prepararse para la vejez. Para una vejez sana, digna y productiva. Hay que producir hasta el final. Con platica en el bolsillo, el viejo conserva el mando, el liderazgo, la autoestima, el respeto.
Don Guillermo Echavarría Olózaga, murió a los 92 años, y trabajaba como presidente de la fundación Corona, y presidía la junta de un banco en Bogotá. Don John Restrepo, tiene 90 años, y a pesar de contar con un gerente general en la compañía, el que preside las asambleas es él; sin su autorización no se cambia nada. Se preparó para la vejez.
Un viejo productivo no depende de nadie; su autosuficiencia es respetada. Para producir en edad avanzada, se hace lo que se aprendió a hacer; sin el afán del tiempo, y todo le queda mejor.
Para una vejez sana se precisa: no malgastarse; esto es, no trasnochar, no abusar del licor, no abusar de la grasa de res, no fumar. Hay que alimentarse bien, con comida sana.
Hay que consumir frutas en la mañana, nunca de noche. Consuma vegetales, haga pequeños ejercicios, sin abusar. Camine por la mañana. Caminando se masajean los pies, y en los pies están los terminales de todos los órganos del cuerpo. Al caminar respire profundo, inspire por la nariz y exhale por la boca. Un cuerpo bien oxigenado no se enferma.
Varíe las comidas. El desayuno debe ser abundante; lleva la energía del aceleramiento y el arranque; el almuerzo, igual, lleva energía de mantenimiento. En cambio, a la comida hay que bajarle, solo se necesita energía de relajamiento y regeneración.
Al consumir frutas o vegetales, deben escogerse de acuerdo al color; los de colores vivos deben comerse de mañana; contienen más nutrientes. Los cítricos como la naranja, el limón, toronjas, aumentan las defensas pero no deben comerse de noche, alteran el sueño. Utilice azúcar morena; la otra alimenta las células cancerígenas.
El ajo combate el cáncer; es antioxidante, evita el envejecimiento prematuro. Aumenta el vigor sexual.
La sábila es anticancerígena y antioxidante. Cura las hemorroides, baja el colesterol, sube las defensas, limpia y fortalece el hígado. Un trocito fresco de sábila, bien lavado, en el recto, desinflama al instante las almorranas.
El limón cura 180 enfermedades. Tomado con bicarbonato de sodio combate la gastritis. El agua de apio desinflama el colon.
El achiote quema la grasa y adelgaza.
El tomate es anticancerígeno; indicado para la próstata, y con azúcar elimina los herpes o huevitos dolorosos de la boca.
El aguacate tiene alto valor nutritivo, especialmente con panela o con miel. Como fruta fosforizada, ayuda a restaurar el cerebro. Su grasa vegetal regula el colesterol y los triglicéridos.
La juventud es pasajera, la realidad es la vejez; pero se necesita de una vejez sana y productiva, ¡para seguir mandando!