
Por: AUGUSTO AMADOR SOTO
Hago parte de un grupo de estudiantes de Homeopatía científica, orientado por los profesionales, Antonio Serrano Socarrás, especialista en Homeopatía, químico y médico psicosomático; y el Dr. Carlos Díaz Sierra, médico alópata, con especialización en Homeopatía. Mis compañeros son médicos veterinarios, y yo, Comunicador Social periodista y licenciado en Español y Literatura. Los nueve hemos convenido en adelantar trabajos de investigación acerca de los males que afectan a la humanidad. La Homeopatía no habla de enfermedad sino de enfermo.
En la sesión del 25 de abril desarrollamos un trabajo sobre el Vitíligo, leucoderma o caretozo, que es la despigmentación de la piel. El primer aporte lo hizo la doctora Emperatriz Cogollo, de San Pelayo.
Su padre, el naturista empírico ya fallecido, Don Eusebio Cogollo, había logrado curar algunos casos. A pesar que no dejó nada escrito, se supo que utilizaba Acetilarsan en inyecciones lentas cada 8 días; entre semanas, una inyección de hipersulfito de sodio y de magnesio. Hacía autosanguíos, esto es, sacaba sangre de las venas y la inyectaba intramuscular. Eran procesos complejos; el paciente no podía comer cerdo, ni sal, ni grasa, ni comidas amanecidas. Igual curaba la inflamación de la próstata; mandaba cocinar dos tomates, dos cucharadas de cebada, dos de linaza y le agregaba dos almendras de semilla de níspero machacadas. Este cocimiento, ya colado, lo daba a tomar tres pocillos al día. El tratamiento, además de desinflamar la próstata, producía vigor sexual, de ahí el nombre de “parapalo”.
En Montería recomiendan la zarzaparrilla y en Cartagena la babita del pepino verde, pero los resultados no son satisfactorios.
El vitíligo es el resultado de la pérdida de melanocitos, células productoras del pigmento melánico de la piel. Esta falta de melanina hace que las manchas blancas o despigmentación de la piel, aparezcan, en la boca, las manos, el rostro, extremidades, genitales y extenderse a todo el cuerpo, especie de albinismo. Es la despigmentación de la capa basal de la piel. Por eso la homeopatía recomienda no exponerse al sol, para evitar lesiones en la piel, por los rayos u.v. o ultravioletas.
Los estudios homeopáticos atinan a lo inmunológico; al parecer, el organismo está luchando contra sustancias químicas agresivas, especie de trastornos endocrinos, metabólicos y psicosomáticos que él rechaza en forma de alergia. Pero, por confusión, termina atacando sus propias células (melanocitos), dejando sin pigmento su propia capa basal, la protección de la piel.
Según la homeopatía, puede haber de por medio, un impacto emocional; el enfermo oculta algo, sufre en silencio un problema que su cuerpo expresa a través de la autodestrucción de dichas células.
El grupo sigue investigando. El origen histológico o de las células no ha arrojado certeza alguna; el vitiligo sigue envuelto en un misterio. A unos les sirve una cosa, a otros no; pero tenemos pistas, desde la parte emocional. Lo único seguro es que no es contagioso.
En Cuba están utilizando “Melagenina Plus”, a base de melagenina, cloruro de calcio y extracto alcohólico de placenta humana. Dicen que incrementa la producción de melanocitos. El tratamiento en Cuba es ambulatorio y durante tres sesiones, pero la efectividad sigue en discusión.
De todas maneras, nuestro grupo sigue investigando caso por caso, en busca de un tratamiento efectivo. El concepto es que, si hay científicos en otros países, porque no en Colombia. Y qué tal que el descubrimiento se logre en Montería; tenemos químicos, veterinarios, zootecnistas y médicos psicosomáticos, y lo más importante, el interés.
La nota humorística de la sesión la puso Rupertico Buelvas, un campesino del Tapao, a quince minutos de Montería y quien escuchaba el debate. Se acercó, a prudente distancia mientras expresaba: “Vean doctores, lo único que yo le pido a Dios todos los días es que, ¡a mí no me de eso! Uno que es bastante morenito, y con ese vitiligo, quedaría como yuca mordía de burro”.