Por: Nohemí Lince de la Rosa

En la señorial e histórica Cartagena de Indias, hacia el año 1891, el día 28 de mayo, nace en el hogar de Doña Antonia Villareal y el Dr. Fernán Fortich López, un niño, a quien más tarde bautizan con el nombre de Fernán Manuel. De este primer matrimonio nacen dos hijos más, Salustiano y Albertina.
Queda huérfano de madre a temprana edad y bajo la tutela de una tía, Doña Mercedes Fortich López, quien con esmerada solicitud cuida del pequeño.
Inicia sus primeros estudios en una escuela de la ciudad, más tarde recibe su título de bachiller y Doctor en Medicina y Ciencias Naturales en la Universidad de Cartagena; de ahí pasa a Panamá al hospital Ancón, a especializarse en enfermedades tropicales. Visita con frecuencia a su tío en San José de Costa Rica, donde conoce y se enamora perdidamente de su linda prima Ketty Fortich, a quien más tarde pide en matrimonio, desgraciadamente Ketty enferma y muere. Decepcionado decide volver a Cartagena, pero su espíritu aventurero y explorador y el afán de conocer más sobre las enfermedades tropicales, lo lleva hasta las regiones ribereñas de Uré, Montelíbano, San Benito Abad, Caimito y San Marcos; sus ensayos terminan en Chinú, al conocer a Tulia Bárcenas, maestra de la única escuela del lugar, nace un romance que culmina con el matrimonio efectuado en Sahagún el día 15 de Agosto de 1926. Se radica en San Marcos donde nacen sus tres hijos: Antonia de las Mercedes, Nhora y Fernán de Jesús, quienes su educan en Medellín y Bogotá. En San Marcos empieza a ejercer su profesión médica con tanta dedicación y honestidad, que muy pronto se granjea el cariño y la admiración de cuantos lo conocen. Su consultorio siempre estaba lleno de pacientes, en su mayoría de escasos recursos económicos que atiende no solo sin cobrarle un centavo, sino que también les regala las medicinas.
Al cumplir 50 años de prestigioso y abnegado servicio, la Federación Médica Colombiana le otorga un galardón, LA CRUZ DE ESCULAPIO, impuesta por el Dr. Mario Giraldo, entonces Gobernador del Departamento de Córdoba, en representación de la federación en el año 1969, en una sencilla ceremonia efectuada en el aula máxima del colegio María Auxiliadora de la localidad. Descolló en la política, arrastraba multitudes a las urnas electorales. Ocupó importantes cargos públicos como: Secretario de Agricultura y Ganadería de Bolívar, Diputado, Concejal, dos veces Alcalde y Primer Director del Hospital Regional de San Marcos. Prestigioso líder de Partido Liberal, fue perseguido encarnizadamente por sus adversarios. En el año 1975 comienza a decaer notablemente su salud, se enferma gravemente y muere el día 18 de mayo del mismo año, rodeado de su esposa y sus hijos después de haber recibido los últimos auxilios cristianos a la edad de 84 años. Su despojos mortales son trasladados a la Alcaldía Mayor donde le rinden los últimos honores. Fue acompañado hasta el templo parroquial de la Santísima Trinidad por millares de personas de toda condición social, mientras Alfonso Piña y su banda tocaban la marcha fúnebre. A la salida del templo es despedido por innumerables pañuelos blancos que ondeaban en el aire, una histeria colectiva se apoderó de la multitud que querían llevarlo en hombros hasta el cementerio; las mujeres lloraban mientras apretujándose lograban tocar el ataúd o quitárselo del hombro a otra que lo llevaba, así llego hasta su última morada.