
Articulo del Archivo: Edicion #14
Se regó la noticia; murió la señora Dolores Serrano. Los primeros en llegar, Tomás Puya, Magdaleno Molina, Julio Gervasio, el Torito Pineda y Toribio Pabuena. Iban listos, con pala y barretón. La misión de siempre, cavar una sepultura de tres metros de profundidad, temprano, antes del amanecer. La costumbre de los enterradores en San Marcos, llegar a la casa del finado, tomarse el primer café y recibir la botellita de ron, para calentarse el cuerpo. Cumplido el ritual, Arrancaron. El cementerio de San Marcos quedaba fuera del pueblo, sector de San Marquito. Una extensión de terreno plano, cubierto de sabana fresca, de playón, donde pastaban reses, caballos y burros callejeros, y suficiente espacio para enterraren el suelo. El frente estaba cercado de material, con una rancha de zinc a la entrada; la parte trasera escueta, de libre acceso. De trecho en trecho, las bóvedas de los ricos, pintadas de blanco, pero abrazadas por frondosos árboles de higo enraizados, cuya frialdad inspiraba miedo. Al fondo, la Latica, una quebrada de agua viva, donde se bañaban los muchachos los fines de semana.
Empezaron la tarea; a medio metro de profundidad se hallaron con la cabeza de un muerto viejo, ya desarticulada. Dicen que gente junta es mala, les llamó la atención el cóncolo del cráneo por su parecido a una totuma recién raspada. La limpiaron; con un buche de ron la lavaron y empezaron a servirse el trago en “la totuma del muerto”. Magdaleno Molina no aceptó el juego. -El muerto se respeta! - dijo - y tomaba en el pocilio que llevaron. Más adelante los previno - abran el ojo con la cabeza de ese muerto, acuérdense que tenemos que volver en la noche.- Otra palada de tierra y se hallaron un envuelto; contenía unos alfileres, un billetito de 50 pesos y monedas. Estos procedimientos los utilizan algunas brujas de pueblo, compran tierra del cementerio para salar al enemigo. Entre risas de burla, limpiaron el pequeño botín y mandaron por más botellas de ron.
Tragos van y tragos vienen; les rendía el trabajo, ya iban dos metros abajo. Con el sol poniente, acordaron suspender, comer y regresar por la noche. El propósito era dejar la sepultura lista antes de amanecer: echarse un sueñito, cambiarse de ropa y estar temprano en el entierro. En esos pueblos no había luz eléctrica; en los velorios se colocaban hasta 1 5 mechones de petróleo a lo largo de la cerca, y en la puerta, una lámpara de gasolina. Los enterradores comieron abundantemente; les habían matado tres gallinas, sólo para ellos. Tomaron café caliente, recién colado en bolsa, se echaron los primeros cuentos para iniciar la vigilia, dejar el velorio animado, y arrancaron de nuevo. Llevaban dos lámparas de tubo para alumbrarse, ron suficiente y tabaco “montao en burro”. Bien apertrechados, se desplazaban presurosos y de vez en cuando se “metían” el petacazo de ron.
Esos cementerios son impresionantes de noche. La luna resalta con frialdad el blanco de las tumbas, el bulto de los comejenes y las cruces de sepulturas viejas. Murciélagos, buhos, lechuzas y totumeros revolotean y lanzan cantos misteriosos, que hasta producen miedo. El grupo se acercaba bullicioso a la luz de las lámparas de tubo; los vecinos, acostumbrados, preguntaban lo de siempre, “quién murió”. Contestaban y seguían. Faltando unos 20 metros, Julio Gervasio pegó un grito de monte con guapirreo, para darse ánimo. Pero no había terminado el quejido estremecedor que los frenó en seco. Gervasio quiso gritar de nuevo pero un nudo en la garganta se lo impidió; ya estaba el segundo quejido. Del cielo se desgajó un lucero, se oyó el canto de una lechuza, y se sintió una brisa fría Enseguida el tercer quejido, ya más fuerte y más cerca. -¡El muerto! - gritó Tomás Puya. El espanto fue grande; las lámparas rodaron por el suelo, los tabacos regados en el camino. El quejido los perseguía, en la carrera nadie se atrevía a mirar para atrás ni quedarse de los otros. Llegaron a la carretera tan resollones, que no podían hablar. -Yo se los dije - alcanzó a sentenciar Magdaleno Molina.- Con los muertos no se juega. - Nadie respondió. Salió a relucir la totuma del muerto y las monedas del entierro.- Vean ustedes lo que nos ha pasado; yo no regreso a ese cementerio de noche… vacie!.. Yo tampoco, yo tampoco, coincidieron, y se regresaron al velorio; nadie se atrevió a acostarse. Pasaron la noche en vela, cada cual contando lo sucedido a su manera. Hubo uno que hasta sintió una mano fría en el hombro. Amanecieron, se tomaron el primer café de la mañana y, ya desayunados, armaron de nuevo el viaje - “Vamos a ver qué es lo que es”. La llegada fue cautelosa; miraban para todas partes. Julio Gervasio lanzó un grito de desafío, y preciso, de nuevo se desató la quejumbre que hacía temblar la tierra. Pero ya con la luz del día las cosas eran a otro precio. Se acercaron a la sepultura con los ojos espernancados, y ahí estaba; una ternera cebú orejona se había ido en el hueco abierto y luchaba por salirse. Al sentir la presencia de la gente, bramaba más fuerte, como pidiendo auxilio. La burla y la risa eran inaguantables. Se criticaban entre sí, la machura del grupo.
dejarse corretear de una ternera. -Y lo guapo que son delante de la pobre mujé! Bueno - sírvelo. Que sea por la felicidad del muerto y la sacada de la ternera.
Buscaron la totuma del muerto y sirvieron. -¡Pauta vieja! - gritó Tomás - En esa totuma no bebo yo. Anoche fue una ternera, mañana puede ser un muerto de verdad. Magdaleno Molina agregó - ‘Tengan juicio…. con las vainas de los muertos no se Juega”.
Excelente, don Augusto Amador, estos relatos nos retratan de cuerpo entero y espero que su pluma nos siga deleitando por mucho tiempo.- 0jalá que no perdamos con las nuevas generaciones lo bello y lindo de nuestra cultura, de nuestras vivencias, todo eso que nos hizo felices y con estas descripciones lo volvemos a vivir.- Estas vivencias muy reales me dice que también nosotros los sanmarqueros con nuestro querido pueblo también tenemos nuestro MACONDO.- Gran acierto han tenido los muchachos del Sanmarquero incluyendo su prestigiosa pluma para hacernos vivir y recordar momentos muy especiales que a través del tiempo siguen acompañándonos.- Lo felicito, reciba mi reconocimiento, saludo y hágalo extensivo a su distinguida familia.- Para el Sanmarqeuro nota cien.- Atte: Atilano.- San José, Costa Rica.-
Don Augusto Amador, me parece un cuento bastante bueno, que recoge expresiones muy san marqueras y que ya estaban siendo olvidadas, el relato en el cementerio tiene además de un enfoque tenebroso, un enfoque jocoso y agradable para leer y escuchar, que bueno sería que se recopilaran todas esas historias, cuentos y relatos de los ya escritos en el San Marquero y se editaran en un libro, de tal forma que ademas de dejar el legado histórico se utilice en los colegios y escuelas de nuestro municipio, para relacionar lo cultural, lo histórico y lo costumbrista.
Es hora de ensañar a leer con cuentos, dejemos a coquito y Pepito, existe gran talento y grandes escrito que aportarán más rápido a los aprendizajes en lectura y escritura. Felicitaciones
Tantos años que ya no me acordaba de La latica, ni de las lamparas e tubo, habia que lavarlos todos los dias para que estuvieran limpios en la noche. Ay mi San Marcos del alma.
Lo felicito, Don Augusto Amador. Es muy satisfactorio para mi que tuve la fortuna de vivir en San Marcos por 10 largos años, encontrar este estilo literario muy por cierto Macondiano, que nos adentra a los mas profundo de nuestras raices ancestrales costeñas( Por cierto, no las mias que son paisas; pero que con el alma hubiera querido que mis ancestros hubieran sido rianos Costeños.). LLegan a mi memoria grandes personajes como Don Gabriel Otero Q.E.P.D. con su excelente chispa a cada instante u ocasion, hablaba con mi gran amigo Jose Arturo ealo que deberiamos hacerle un homenaje a Don Gabriel Otero, recopilando todas sus anecdotas en un libro para que estas ocurrencias sabias no se queden en el viento si no que por lo contrario perduren para siempre en el corazon de todos nuestros hijos San Marqueros.
Eso es lo que usted hace Don Augusto contarnos toda esa sabiduria popular que por generaciones enriquecieron nuestras sabanas de Cordoba y Sucre.
Que Dios me lo bendiga y le de mucha vida para poder seguir disfrutando sus escritos.
Estoy deleitando esa hermosa anecdota suya Don Augusto Amador Soto y quedo plasmado en el tiempo de mi infancia que DIOS me regalo para compartir con mi cunado el Doctor Maximo Zuleta Alvarez y su esposa filantropo Marta Echavarria de Zuleta sus hijas Nheczy zuleta E Marta Zuleta E Monica Zuleta E y demas familiares es inaccessible recordar y narrar esos momentos de felicidad que experimente en esa tierra bendita por DIOS nunca me cansare de hablar maravillas de esta sucursal del cielo antes de Bolivar despues de Cordoba y ahora de Sucre. Como por ejemplo ir a pescar a la cienaga a cazar pisingos a la corraleja, correr por las calles cuando llovia y deslizarnos por los andenes de Dona Maria Elena de Janna jugar arrancon y veitiuna con Rafael Zuleta Rebeca De La Ossa y muchos mas; banarnos en la cienaga donde el peluquero Colon ir de parranda en las alboradas ir a las casetas ir a comer carne llanera despues de un fandango ir a los pickots ir al club Unoin o San Jorge tener novias sanas y bellas de constumbres ir a los chiqueros ir a las fincas hacer guisos de icotea o motes de queso montar en bicicletas por las tardes cuando el sol descansaba de su labor diaria hacer los famosos bailes blancos azules y rosados tomarnos el peto despues de misa rezar el rosario antes de que llegaran los mosquitos irnos de paseo para Tolu y Cobenas y recibir un si de cada novia era lo mas sorprendente y llamativo por parte de este cachaco de medellin como me decian carinosamente ah recuerdo las arepas de filomena y las travesuras con todos ; Juancho y Carlos Pina con los porros sabaneros y Marian Janna David con su belleza angelical.DIOS te bendiga San Marcos Sucre tierra de gente guapa y berraca Orlando Echavarria Cadavid
Estoy deleitando esa hermosa anecdota suya Don Augusto Amador Soto y quedo plasmado en el tiempo de mi infancia que DIOS me regalo para compartir con mi cunado el Doctor Maximo Zuleta Alvarez y su esposa filantropo Marta Echavarria de Zuleta sus hijas Nheczy zuleta E Marta Zuleta E Monica Zuleta E y demas familiares es inaccessible recordar y narrar esos momentos de felicidad que experimente en esa tierra bendita por DIOS nunca me cansare de hablar maravillas de esta sucursal del cielo antes de Bolivar despues de Cordoba y ahora de Sucre. Como por ejemplo ir a pescar a la cienaga a cazar pisingos, a la corraleja, correr por las calles cuando llovia y deslizarnos por los andenes de Dona Maria Elena de Janna jugar arrancon y veitiuna con Rafael Zuleta Rebeca De La Ossa y muchos mas; banarnos en la cienaga donde el peluquero Colon ir de parranda en las alboradas ir a las casetas ir a comer carne llanera despues de un fandango ir a los pickots ir al club Unoin o San Jorge tener novias sanas y bellas de constumbres ir a los chiqueros ir a las fincas hacer guisos de icotea o motes de queso montar en bicicletas por las tardes cuando el sol descansaba de su labor diaria hacer los famosos bailes blancos azules y rosados tomarnos el peto despues de misa rezar el rosario antes de que llegaran los mosquitos irnos de paseo para Tolu y Cobenas y recibir un si de cada novia era lo mas sorprendente y llamativo por parte de este cachaco de medellin como me decian carinosamente ah recuerdo las arepas de filomena y las travesuras con todos ; Juancho y Carlos Pina con los porros sabaneros y Marian Janna David con su belleza angelical.DIOS te bendiga San Marcos Sucre tierra de gente guapa y berraca Orlando Echavarria Cadavid
Estoy deleitando esa hermosa anecdota suya Don Augusto Amador Soto y quedo plasmado en el tiempo de mi infancia que DIOS me regalo para compartir con mi cunado el Doctor Maximo Zuleta Alvarez y su esposa filantropo Marta Echavarria de Zuleta sus hijas Nheczy zuleta E Marta Zuleta E Monica Zuleta E y demas familiares es inaccessible recordar y narrar esos momentos de felicidad que experimente en esa tierra bendita por DIOS nunca me cansare de hablar maravillas de esta sucursal del cielo antes de Bolivar despues de Cordoba y ahora de Sucre. Como por ejemplo ir a pescar a la cienaga a cazar pisingos, a la corraleja, correr por las calles cuando llovia y deslizarnos por los andenes de Dona Maria Elena de Janna jugar arrancon y veitiuna con Rafael Zuleta Rebeca De La Ossa y muchos mas; banarnos en la cienaga donde el peluquero Colon ir de parranda en las alboradas ir a las casetas ir a comer carne llanera despues de un fandango ir a los pickots ir al club Unoin o San Jorge tener novias sanas y bellas de constumbres ir a los chiqueros ir a las fincas hacer guisos de icotea o motes de queso montar en bicicleta por las tardes cuando el sol descansaba de su labor diaria hacer los famosos bailes blancos azules y rosados tomarnos el peto despues de misa rezar el rosario antes de que llegaran los mosquitos irnos de paseo para Tolu y Cobenas y recibir un si de cada novia era lo mas sorprendente y llamativo por parte de este cachaco de medellin como me decian carinosamente ah recuerdo las arepas de Filomena y las travesuras con todos ; Juancho y Carlos Pina con los porros sabaneros y Marian Janna David con su belleza angelical.DIOS te bendiga San Marcos Sucre tierra de gente guapa y berraca Orlando Echavarria Cadavid