La revolución de la decencia

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Por Juan Ensuncho Bárcena

En San Marcos del Carate, mi pueblo natal, es muy poco probable que un gobernante hable de decencia. Y si lo hace, es con cinismo. En Sucre, mi departamento, tampoco existen casos de políticos que hayan demostrado, en el ejercicio de lo público, que se basan en ella. En mi región Caribe, son contadas las candidaturas que la mencionan de manera coherente. En nuestro país, sólo hasta hace poco existen casos dignos de mostrar, con resultados. Hablo específicamente del Partido Verde.

El equipo formado por Antanas Mockus, Enrique Peñalosa, Lucho Garzón y Sergio Fajardo ha demostrado con su trabajo en las alcaldías de Bogotá y Medellín que son capaces de sortear las crisis con transparencia y convertirlas en oportunidades de crecimiento, dignidad y desarrollo.

Antanas Mockus tiene la capacidad de organizar y cuestionar con equilibrio. Sus dos períodos como alcalde de Bogotá significaron avances nunca antes vistos en materia de convivencia, respeto a la Vida y participación ciudadana. Sus decisiones políticas, basadas en la intrepidez y en la inteligencia se caracterizan por estar inspiradas en un sentido de igualdad. Su guía es la Educación y la Cultura. Su sello es la honestidad. Su visión humanista resumida en el concepto LA VIDA ES SAGRADA logró reducir los índices de violencia en Bogotá.

Enrique Peñalosa posee facultades de transformador. Tuvo la visión de una nueva ciudad y la hizo posible. Bogotá es más estable y digna desde su paso por la alcaldía. Enfrentó el desafío de generar un nuevo sistema de transporte masivo y lo sacó adelante. Generó dignidad para los discapacitados, para los peatones y para los ciclistas. Se caracteriza por la realización de las metas que se propone. Peñalosa no sólo trabajó para mejorar la movilidad de la ciudad. Sus excelentes logros en Educación son dignos de mostrar.

Lucho Garzón es un explorador. Su gobierno se caracterizó por la noción de equilibrio social y por la vigilancia de los recursos públicos. Planeó y ejecutó su plan de desarrollo con un fino concepto de igualdad. Ayudó a superar la brecha en materia de pobreza y hambre en Bogotá. Su política de abastecimiento alimentario y su visión social de la salud, lo convirtieron en un líder nacional. El programa emblemático de Garzón, Bogotá Sin Hambre, ejecutó logros sin ningún precedente en la historia de nuestra capital.

A Sergio Fajardo lo guían la razón y el corazón. Sus amplias habilidades para comunicar las ideas y su espíritu de transparencia lo alentaron para hacer renacer de las cenizas a Medellín. Con el trabajo de muchos de sus conciudadanos hizo posible la ciudad del esplendor que es hoy. Fajardo invirtió en educación, en bibliotecas, en alternativas dignas de transporte y en inclusión social. Medellín pasó del miedo a la esperanza, de la desesperación al optimismo. La cooperación internacional, la inversión extranjera, el turismo y los  reconocimientos dados a Medellín durante su administración, dan buena cuenta de los logros alcanzados en inserción mundial.

Estos cuatro líderes representan la esperanza de un nuevo día en Colombia. Con la unión de ellos y de todos, la construcción de un futuro promisorio está garantizada.

Publicado Por Jose on Jun 28th, 2010 and filed under Opinion. usted puede seguir las respuestas a esta entrada atraves de RSS 2.0. You can leave a response by filling following comment form or trackback to this entry from your site

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